martes, 22 de septiembre de 2015

El Papa viaja para consolidar los acuerdos contrarrevolucionarios de la Iglesia con Obama y los hermanos Castro.

Cartel de recepción para el Papa Bergoglio, uno de los principales agentes de la contrarrevolución mundial.
“Que el presidente se desplace a la base militar de Andrews, en las afueras de Washington, para recibir al Papa al pie del avión, es un gesto  no habitual. Indica que, posiblemente, Obama no tenga hoy un -aliado más potente- en el mundo.” Afirmó The New York Times un día antes de la visita del Papa. /  Bergoglio no viajó solamente para “bendecir” a los millones de fieles que existen en Cuba y EE.UU., sino para consolidar algo mucho más concreto y terrenal: el papel de la Iglesia Católica Apostólica Romana como aliada del principal agente de la contrarrevolución mundial, el presidente de los Estados Unidos de América.

El Papa “sigue viaje de Cuba a los Estados Unidos para establecer esa conexión, que no solo afecta a Cuba sino a todo el continente.” (Martin Hagenmaier, responsable para Cuba de la institución católica alemana Adveniat. Nota de DW del 21/9/15). /  La cúpula católica se alineó con los planes demócratas, que para enfrentar la crisis y el ascenso revolucionario mundial construye alianzas con sectores burgueses y burocráticos “progresistas o nacionalistas” -como el gobierno de Irán o los hermanos Castro- que todavía cuentan con cierto prestigio y autoridad para frenar las movilizaciones en las regiones que influyen.

El otro aspecto de la visita del Papa a Cuba tiene que ver con el apoyo eclesiástico a las medidas que van en el sentido de la restauración capitalista dentro de la isla, ya que la Iglesia representa -de manera directa e indirecta- los intereses de grandes monopolios europeos, varios de los cuales ya vienen haciendo negocios con la burocracia castrista, como la hotelería y todo lo que tiene que ver con el turismo. /  Para entender todo esto, reproducimos una nota editada por nuestro periódico -El Trabajador- del 23 de diciembre de 2014.