jueves, 11 de septiembre de 2014

La estanflación, el peor de los escenarios

El parazo del 28A confirmó la pérdida de base social del gobierno kirchnerista dentro de un contexto de crisis que los analistas denominan -como nosotros- “estanflación”; que es la combinación entre ascenso creciente y sostenido de los precios y desactivación o recesión de la actividad económica general. /  Esta caída a pique no se explica por el mal desempeño de algunas ramas de la industria o el comercio, sino que corresponde a una contracción generalizada durante un período prolongado de los distintos componentes del producto bruto interno (PBI).

Esta situación le plantea al Gobierno un problema fundamental, ya que su política de aumento del gasto público para impulsar el consumo le está provocando -en un contexto de atraso cambiario, inflación y déficit fiscal financiado con emisión- una profundización de la crisis que pretende enfrentar. /  La combinación de estos elementos produce un efecto contrario del que quieren Kiciloff y compañía, porque como lo demuestran las estadísticas, las ventas en los comercios minoristas han acumulado siete caídas interanuales consecutivas, mientras que el conjunto de los salarios sigue perdiendo su poder adquisitivo.

Como dice La Nación del 30 de agosto: “las ventas en los supermercados, medidas en unidades, registraron variaciones negativas en seis de los primeros siete meses del año… y la inversión bruta en construcción y equipo durable de producción acumula en los primeros siete meses del año una caída interanual de 2,4%.” /  El panorama no es mejor para las exportaciones. Afectadas por el atraso cambiario y la consecuente pérdida de competitividad, las ventas al exterior mostraron -según el Indec- caídas interanuales en los primeros siete meses del año y acumulan hasta julio una caída del 10% (exportaciones de bienes, que son la mayor parte de las exportaciones totales). (Leer todo)

La derrota sionista y el paro nacional del 28 de agosto

La derrota del cuarto ejército más poderoso del mundo en la Franja de Gaza constituye un antes y un después en la actual situación mundial, que influirá positivamente en las próximas batallas obreras y populares. /  La resistencia palestina triunfó gracias a un proceso de solidaridad internacional inédito que le pegó un durísimo golpe al principal sostén del sionismo, EE.UU., debilitando de esa manera a los gobiernos -como el de Cristina- que aplican planes de ajuste al servicio de los dueños del mundo.

El proceso de guerras e insurrecciones que comenzó con la “Primavera Árabe” dio un salto de calidad en Medio Oriente, impactando de lleno en varios países fundamentales de allí y del Norte del África, como Libia, Egipto, Irak, Irán, Siria y Turquía. /  La retirada deshonrosa del sionismo conmovió a otra nacionalidad combativa -el pueblo kurdo- que como el palestino fue expulsado de sus tierras por los ganadores de la Primera Guerra Mundial, luego de repartirse los pedazos del viejo imperio Otomano.

La lucha de las masas del Kurdistán amenaza con desestabilizar cualitativamente la región, ya que esta nación oprimida abarca territorios de cuatro países muy importantes para los intereses imperialistas: Turquía -que es miembro pleno de la OTAN-, Irak, Irán y Siria. /  Lo que allí acontece tiene réplicas en Estados Unidos, como la rebelión de los negros de Ferguson, la lucha en más de cien ciudades de los trabajadores de las cadenas de “comidas rápidas” o las movilizaciones por el pueblo palestino con carteles que dicen que “Ferguson y Gaza son una sola lucha”. (Leer todo)