domingo, 10 de mayo de 2015

El 18 de mayo, a las 11 horas, marchamos a la embajada de Irán para reclamar la libertad de Zeinab Jalalian y el cese de las ejecuciones contra activistas kurdos. La izquierda no puede faltar a esa cita...

El 18 de mayo marchamos a la embajada de Irán a reclamar la libertad de Zeinab Jalalian y el cese de las ejecuciones contra activistas kurdos en Irán. Las organizaciones de izquierda deberían formar parte de esta actividad de defensa de los derechos democráticos del pueblo kurdo, masacrado por el estado teocrático de ese país. 

El Comité Kurdistán de la Argentina marchará a la embajada de Irán el próximo 18 de mayo para reclamar por la libertad de Zeinab Jalalian y el cese de las ejecuciones contra prisioneros políticos kurdos en ese país. /  Zeynab es una presa política kurda de Irán, nacida en 1982 en Deim Qesshlaq, un pueblo de las afueras de la ciudad de Maku. Ella es una activista que ha trabajador en cuestiones relacionadas a los derechos de las mujeres, especializada en la educación de niñas e involucrada en la lucha contra el sistema patriarcal que tiene gran peso en la mayoría de los países de Medio Oriente.

Fue arrestada en marzo de 2008 por agentes del servicio secreto de Kirmasam y llevada a un juicio en 2009 que duró apenas unos minutos sin posibilidades de defenderse. Allí fue condenada -de acuerdo a la ley islámica- como “Enemiga de Dios”, condena que más adelante ratificó la Corte Suprema de Tehran. /  Debido a presiones de organizaciones y personalidades internacionales de derechos humanos, esta condena fue conmutada y cambiada por la prisión de por vida. Por esa razón, en diciembre de 2014, Zeinab fue trasladada de la cárcel de Kirmasan a la prision de Xoy.

En los últimos años ella ha sufrido muchas torturas y maltrato, razón por la cual su salud es realmente endeble, a tal punto que puede llegar a perder su visión. A pesar de esto y de otras dolencias las autoridades le han negado la posibilidad de tratarse en un centro de salud acorde a su situación. / Jalalian es una prisionera política, que está presa junto a cientos de activistas kurdos –hombres y mujeres- la mayoría de los/as cuales han sido condenados/as a muerte por los mismos tribunales que la juzgaron. 

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